martes, 3 de agosto de 2021

¿Te acuerdas de Alan McInally?



- La memoria me alcanza hasta el Mundial de Italia 90, que fue el único reto importante al que pudo acceder este aguerrido delantero que tan solo pudo disputar el primer partido de la fase de grupos, ante Costa Rica. La selección escocesa no pudo llegar más lejos de aquella liguilla, y poco más se sabría de este jugador.
Sin embargo, a nivel de clubes siguió jugando hasta retirarse en el Kilmarnock. Anteriormente había jugado para reconocidos clubes como el Celtic de Glasgow, Aston Villa y Bayern de Munich. También probó como entrenador.

Heredó la misma posición que su padre, Jackie McInally. Éste también llegaría a jugar para el Kilmarnock, además de otros clubes de la liga escocesa. En su época, el progenitor también fue un futbolista importante.

Delantero también de oficio, Alan Bruce McInally sabía hacer algo más que hacer goles, pues era también un jugador sacrificado que ganaba bastantes balones. Era un futbolista fuerte, de ahí que sus compañeros le llamasen "Rambo" o "Big Mac". Desde luego, era un tipo que impresionaba por su corpulencia, el típico delantero-tanque.

Nació el 10 de febrero de 1963 en la localidad costera de Ayr (Escocia). Allí comienza su carrera futbolística, alcanzando la profesionalidad a comienzos de los ochenta, cuando este deporte era muy distinto a la actualidad.
En el Ayr United pasaría cuatro temporadas compitiendo en el primer nivel, sorprendiendo por su facilidad a la hora de ver puerta, pues cuando se hizo con la titularidad, McInally se hincharía a marcar goles. En sus inicios con este equipo, este gigantón marcaría un total de 32 dianas en 93 partidos.

En 1984 ficharía por el Celtic, y pronto se ganaría el sitio con los "Bhoys", con los que celebraría el título liguero de la campaña 1985\86, el cual se decidiría por promedio goleador. En tres años con los católicos, Alna haría 17 goles en 65 apariciones.

Su nombre empezaría a cobrar mucha importancia en el balompié británico, lo que le llevaría a jugar en la liga inglesa y a formar parte del equipo nacional escocés en los próximos años. En 1987 se uniría al Aston Villa, donde iba a ser dirigido por el ilustre entrenador Graham Taylor. 
Con el conjunto de Birmingham tendría el placer de competir a grandes escalas, concursando en cerca de sesenta partidos de liga para mantener su puntería en un buen equipo en el que compartió vestuario con David Platt y Steve Hunt.

Tras dos temporadas en la máxima competición británica, Alan McInally se ganaría el derecho de participar en el Mundial de Italia 90, gozando de un gran prestigio que le llevaría a competir en la Bundesliga.

McInally, que había llegado al Bayern de Munich a finales de los ochenta, habría debutado en la liga alemana el 29 de julio de 1989, ante el Nürnberg. Su carta de presentación fue admirable, ya que el ariete escocés registraría un doblete que serviría para que su nuevo equipo venciese en casa por 3-2.
Su primer año en la entidad muniquesa fue espectacular, dejando una decena de tantos que serviría para que el Bayern conquistase el título de liga en aquella campaña 89\90, en la que Alan fue titular indiscutible.

McInally solamente disputó un partido en la Copa del Mundo de Italia 90.


- A partir del siguiente curso, empezaría a perder protagonismo con Jupp Heynckes, teniendo cada vez minutos hasta que tuvo que desvincularse del club. En 1992, McInally abandonaría Alemania para regresar a su país.
Ya no le quedaba mucho fútbol en sus erosionadas botas, y por ello se fue al club en el que otrora su padre habría triunfado. En 1994, Alan McInally anunciaría su retirada tras 8 partidos sin goles en el Kilmarnock.

No es muy extensa su trayectoria internacional, ya que con el equipo nacional de Escocia solamente disputó 8 partidos en los que marcó 3 tantos. En apenas dos años como internacional, McInally conseguiría acudir a la cita mundialista de Italia 90, en el que solamente tuvo una aparición. 

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