miércoles, 11 de diciembre de 2019

¿Te acuerdas de Antonín Panenka?



- Su buen nombre nos conduce a pensar en un lanzamiento de penalti, una ejecución suave y picada por el medio de la portería con la que muchos lanzadores siguen haciendo honor a uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia.
No tiene un Balón de Oro, y ni falta le hace para ser reconocido mundialmente. Con esa original pena máxima ya consiguió hacer historia al ganar para su país el título de la Eurocopa en Yugoslavia 1976. El fallo de Hoeness y el acierto de Panenka aún retumban en Belgrado, donde se disputo aquella final entre Alemania y la extinta Checoslovaquia.

Antonín Panenka sí posee el Premio Golden Foot Legends, aunque en mi opinión no hace justicia a su nombre. De hecho el mediocampista llegó a reconocer en su día que "se siente preso de aquel penalti", pero debería sentirse orgulloso con solo saber que hasta los mejores futbolistas le emulan a día de hoy.

- Panenka era algo más que un lanzador a balón parado. Quienes le vieron jugar, dicen que tenía una técnica envidiable, un buen ritmo de juego y bastante gol. Poseía la garra y el carácter de su época, acompañado de una magia especial a la hora de mover el balón y el arte de saber asistir a sus compañeros.
Nació el 2 de diciembre de 1948 en la capital checa de Praga, por entonces perteneciente a la antigua Checoslovaquia. Su padre era un gran aficionado al fútbol, aunque su pasión por el motociclismo le dejaba poco tiempo para llevar a su hijo a los partidos, aunque padre e hijo solían tragarse buenas sesiones de fútbol cuando las obligaciones lo permitían, y es que el progenitor de Panenka era competidor de motociclismo hasta que sufrió un accidente.
Fue precisamente su padre quien le animó a adentrarse en el mundo del balompié. Vivían cerca de Ďolíček -el estadio del Bohemians- algo que facilitaría las cosas para cada traslado del joven Antonín, quien aconsejado por su padre ingresaría en el histórico club de Praga.

Panenka fue entrenando para el Bohemians, acompañado y apoyado siempre por su padre. Si su hijo faltaba en algún entrenamiento la bronca estaba asegurada, ya que el propio futbolista reconoció que una vez recibió un bofetón por ausentarse en un entrenamiento.

Lo bueno es que aquel irresponsable jovenzuelo fue creciendo y acabó por ganarse un hueco en la primera plantilla de la entidad praguense. A partir de 1967 comenzaría a jugar sus primeros partidos para el Bohemians, equipo destacado de la máxima categoría checoslovaca.
En este equipo pasó casi toda su carrera. Creció descaradamente hasta convertirse en uno de los mejores futbolistas de su país. Con 230 partidos y 76 goles en 14 temporadas, Panenka se ganaría el derecho de jugar para el equipo nacional, con el que estaba a punto de hacer historia.

Y llegó la Euro de Yugoslavia 76. Checoslovaquia se plantaría en la final, en la que aguardaba la poderosa Alemania Federal. Ambas escuadras se tutearon hasta dejar un resultado final de empate a dos, y la tanda de penales decidiría el título. Panenka, aprovechando el fallo de Uli Hoeness, se armaría de valentía y sangre fría para sentenciar el encuentro desde los once metros.

Tras hacer historia con su país, aguantó unos años más en la desaparecida competición checoslovaca hasta que decidió probar suerte en una liga extranjera. Entonces se trasladó a Austria en 1981 para fichar por el Rapid de Viena, donde permanecería cuatro temporadas.
Con el conjunto vienés llegaría a conquistar dos títulos de la Bundesliga austriaca y otro de Copa, incluso estaría a punto de proclamarse campeón de la Copa de la UEFA en 1985. Por entonces, Antonín actuaba como suplente, consciente ya de que su etapa como jugador del Rapid tocaba a su fin.

Y así fue. Antonín Panenka seguiría en Austria, aunque jugando para equipos de menor rango en sus últimos años como futbolista. Con el VSE St. Pölten jugaría por última vez en la máxima categoría austriaca, ya que en sus siguientes temporadas competiría en divisiones menores.

El penalti "a lo Panenka" aún sigue siendo un estilo de lanzamiento para todos los futbolistas.

- Sus siguientes equipos fueron SK Slovan Wien, ASV Hohenau y Kleinwiesendorf. Con el último aguantaría hasta 1993, retirándose del balompié para años después reaparecer como máximo mandatario del Bohemians.

Además de aquella gloriosa final de Belgrado ante Alemania, Panenka participó en la siguiente Eurocopa de Italia 80, en la que Checoslovaquia obtuvo un tercer lugar al no llegar a la final. También compitió en el Mundial de España 82, aunque su equipo no pasaría de la fase de grupos. En total, Antonín Panenka disputó 59 partidos internacionales y marcó 17 goles. Por siempre, el más recordado, será aquel penalti "estilo Panenka" que aún seguimos disfrutando en los futbolistas más osados.

No sería justo despedir este artículo sin revivir ese histórico momento en el que el penalti de Panenka dio la vuelta al mundo. Aquí os dejo lo más destacado de aquel Checoslovaquia-Alemania Federal, con la obra de arte de Antonín inclusive.



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